Los orígenes de la Soberana Orden Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, de Rodas y de Malta -más conocida como la Orden de Malta- se remontan al siglo XI. Cuando los cruzados llegaron en 1099 a Jerusalén, el Beato Gerardo y sus seguidores estaban a cargo del Hospital de San Juan Bautista, edificado alrededor de 1050 para atender a los peregrinos que llegaban a Tierra Santa, así como a las poblaciones autóctonas, cristiana, judía o musulmana. Convertida en Orden religiosa por la bula del Papa Pascual II en 1113, la Orden tuvo que asumir la defensa de los enfermos, de los peregrinos y del territorio cristiano. Su vocación es hoy en día cristiana y humanitaria, pues su papel militar cesó con la pérdida de su territorio en 1798.

Según su carta constitucional, la Soberana Orden de Malta afirma y difunde las virtudes cristianas de la caridad y de la hermandad, realizando obras de misericordia con enfermos y carenciados, sin distinción alguna de religión, raza, origen ni edad. Lleva a cabo, de manera particular, actividades institucionales en el campo hospitalario, incluida la asistencia social y sanitaria, y a favor de las víctimas de calamidades excepcionales y de guerras.

La Orden cuenta con presencia permanente en la mayoría de los países del mundo, tanto en los desarrollados como en los que se encuentran en vías de desarrollo. Esta presencia se ha ido construyendo a lo largo de más de nueve siglos de historia, en los que participó en los grandes intercambios entre Europa y la Cuenca del Mediterráneo y el resto del mundo, extendiendo gradualmente su alcance hasta cubrir la mayoría de las áreas geográficas en las que su misión caritativa podría ser de utilidad.

Gracias a su experiencia secular y la participación activa de sus miembros en los principales ámbitos de la sociedad, la Orden ha podido adaptar sus recursos y métodos de manera rápida, poniéndose al día constantemente para abordar las nuevas y crecientes necesidades de atención médida, ayuda de emergencia y misiones humanitarias.